Sueño de una noche de verano

 

Cierro los ojos y me dejo llevar donde la imaginación me transporte, lejos o no tan lejos… El corsé y el guardainfantes casi no me dejan respirar; casacas, petillo y cotilla envuelven mi cuerpo en un combinado atuendo en seda verde claro y raso. Una larga cola en tonos pastel y adornos florales completan mi «robe à la française«.

 

Suenan las primeras notas del Concierto de Aranjuez y mis chinelas no me dejan caminar más deprisa. Me detengo en cada imagen que se alza en la Ribera del Tajo esperando encontrarte… Pero sólo percibo olores, colores y sabores en forma de peras, manzanas, fresas o fresones.

 

Trato de caminar más y más deprisa hasta llegar a uno de tus Jardines. Narciso y Apolo estaban allí, esperándome. Querían deslumbrarme con la caída de sus aguas, pero no quería entretenerme, yo te buscaba a ti.

 

No sé dónde encontrarte… Al llegar a la casa del labrador me dicen que hay una Falúa Real esperándome en el Jardín de la Isla y que debo apresurarme. Pero mi cuerpo pide ir a pie para mitigar las ganas de que llegue nuestro encuentro.

 

Al llegar a la Plaza de San Antonio, me encuentro con Mariblanca, que me da de beber y me ayuda a continuar. No recuerdo bien hacia dónde miraba, si a Palacio o hacia la Iglesia de San Antonio, sólo recuerdo que me indicó el camino…

 

Me deslizo sobre los pilares en piedra de colmenar, bajo los arcos de medio punto. Presiento que ya estoy muy cerca… Cuento los arcos uno a uno y al girar la esquina, ahí estabas tú. Los colores rojizos del atardecer acarician tu silueta, hoy especialmente elegante, mestizaje perfecto de ladrillo y piedra caliza.

 

Te atravieso y me adentro en mi mitad, cruzo el salón de terciopelo rojo, el rococó y chinesco Gabinete de Porcelana, el comedor de gala, el salón de baile y, por fin, llego a mi tocador… Las mujeres me esperan. El espectáculo está a punto de comenzar…

 

Salgo a la terraza y los caballos ya bailan en parejas al son de la música; pero para mí, la única pareja eres tú. Cuánto te había soñado y por fin estoy aquí…

 

El espectáculo se acaba, las luces se apagan y yo abro mis ojos… Todo parecía un sueño pero algo me dice que no lo era, que yo había estado allí, contigo… Y que desde entonces te sueño…

 

La siempre mía, mi siempre tuya, Real Sitio y Villa de Aranjuez…