Marvão a vista de pájaro

 

Hoy es el día que he elegido… Hoy es el día en el que iniciaré un viaje especial después de tanto tiempo… A pesar de haber estado a sólo 100 km del último destino donde fui a cazar… Hoy, después de días de descanso, inicio un nuevo rumbo, la cresta cuarcita de Galegos me echará de menos… Pero, esta vez, presiento que el viaje no será tan largo… Voy a un lugar muy cerca de aquí…

Un lugar que avisté, de lejos; una fortaleza medieval amurallada, en lo alto de una montaña. Las rocas que la moldean alzan majestuosas un Castillo. Un Castillo que contrasta con el color blanco de sus casas. Un castillo y una villa que descansa agradable, que evoca placidez y suavidad… Compañeros de bandada, me marcho

Poso mis garras en la Roca de Esparoeira, despliego mis alas y alzo el vuelo. 

Desde arriba, a vista de pájaro, todo se ve diferente. Subo a más de 2.000 metros de altura, el tiempo corre a mi favor, la niebla que esconde tu defensa amurallada ocultará mi acercamiento.

Atravieso todo tu entorno, los campos, largos campos de tierras calizas; suelos, los que recorren la hoz del rio Sever. Sever y su puente romano. Camino obligado al paso de mercaderes y comerciantes de Castilla…

Estoy sobrevolando más allá de las nubes que todos ellos ven. Yo les veo a ellos, ellos no me ven a mí… Estoy en pleno corazón de la Sierra de San Mamede y ese castillo impetuoso será mi primera parada.

Marvão… Ya estoy llegando…

La Torre del Homenaje me susurra que sus muros han sido escenario de ríos de sangre… Protagonista de las guerras más controvertidas del Alentejo… Medievales, románicas y Castellano-portuguesas… Reflejo de tres culturas…

No lloréis la muerte de vuestros antepasados pues hoy vuestras gentes son leales, valerosas, amables y hospitalarias. Fabrican ropa y decoración, como lo hacían hace casi seis siglos… Me siento embriagado con el olor del vino, de las castañas asadas y el queso

No puedo dejar de desear sus calles… voy a volar a ras de suelo… Aunque me vean. 

Planeo sobre sus calles empedradas, acaricio los portones de época medieval, unos rojos y ocres y otros verdes… su cuesta abajo me facilitan el vuelo… Tengo que esconderme, pasan dos peregrinos… Puedo hacerlo en ese jardín, justo delante de la Iglesia de Santa María, bebo agua. Silencio…

En estos jardines me siento como en casa… Seguiré el camino volando alrededor de la muralla, atravieso la niebla, observo el acceso a la fortaleza… Qué maravilla…

Cuesta arriba se hace más difícil… pero me arriesgaré a subir… Hay una luz al final… Mi señora de la estrella…cruz de mármol de brazos cruzados… No me extraña que quieras regresar…

Qué tiene está Villa? Qué me está pasando??

Tengo que marcharme de aquí… Me está atrapando!!! Tengo que regresar al nido…

Volveré Marvão… Volveré…